


|

|



| 
| 
|  Una fiesta gigantesca para gays, lesbianas y heterosexuales
| 
|


| 
| Homosexuales: un tema abierto
| 
|

| 
| 
| 
El color rosa
Para la comunidad de gays y lesbianas de Alemania el día más importante del año cae en el mes de julio. Se trata del “Christopher Street Day”, una suerte de carnaval de verano, en el que miles de homosexuales se pasean y bailan por las calles, llevando algunos trajes multicolores, mientras otros van escasamente vestidos. Y millones de ciudadanos observan entusiasmados los desfiles desde las aceras o a través de sus televisores. La Iglesia Católica puede decir lo que quiera: ser gay o lesbiana es hoy en día algo muy normal. Y la prueba está en que el gobierno federal aceptó los matrimonios entre homosexuales, dándoles en buena medida derechos similares a los del tradicional matrimonio heterosexual. Solamente en Hamburgo hay unos 60 cafés, bares y discotecas para gays y lesbianas, y más de 70 grupos y asociaciones: desde el grupo de autoayuda para gays alcohólicos, hasta la asociación de magos homosexuales. A ello se suman los médicos y abogados que se identifican como homosexuales, así como hoteles y tiendas especializadas. En Colonia, la capital (no oficial) de los gays y las lesbianas, existe además el primer centro juvenil para homosexuales. También la economía ha descubierto a la “clientela rosa” y muestra en sus anuncios publicitarios a parejas homosexuales. Incluso la televisión, un medio bastante conservador en lo que respecta a este tema, transmite entretanto los denominados Homo-Soaps. Y todo ello a pesar de que en Alemania la homosexualidad estuvo penada legalmente hasta bien entrados los años 70.
Pero no todo es color de rosa: naturalmente, aún existen resentimientos, sobre todo en las zonas rurales. El amor entre personas del mismo sexo no encuentra en “la aldea” la misma aceptación que en la ciudad.
| 
|


| 
| Más informaciones
|


|

|

|

|

|